Leptospirosis


Las leptospiras son bacterias móviles que afectan a los animales y a los seres humanos. La Leptospira interrogans tiene múltiples serovares (que son distintas variedades de la misma bacteria, pero que se manifiestan en el paciente de forma distinta, por lo que la presentación clínica corresponde al tipo de variedad o serovar que esté infectando al organismo en ese momento). La infección con las leptospiras se verifica principalmente en los ambientes rural y suburbano, y también en zonas urbanas en donde la densidad de población es baja y hay grandes terrenos en cada casa, sitios baldíos, galpones, fábricas, etc.

Estas bacterias se eliminan en la orina e ingresan al cuerpo a través de lesiones o abrasiones cutáneas o membranas mucosas intactas (bucal, ocular, nasal, etc). La transmisión también ocurre mediante heridas por mordeduras, transmisión sexual, transplacentaria, ingestión de agua y alimentos contaminados. La leptospirosis puede presentarse en perros de cualquier edad, raza o sexo si no hay inmunidad previa (si no han sido vacunados).

Los gatos en general se afectan en forma subclínica (tienen una infección leve que es compatible con la vida y no demuestran síntomas de enfermedad), pero pueden eliminar la bacteria durante bastante tiempo (semanas a meses).  Los animales que tienen inmunidad, proveída por la vacuna en forma previa al contacto con la Leptospira, eliminan el agente con rapidez y no deja daños en el organismo.

Las leptospiras se multiplican en varios órganos en los animales que no fueron inmunizados (vacunados); en el perro los máximos niveles de infección se desarrollan en el hígado y en los riñones. La bacteria se multiplica en estos órganos y los va destruyendo, produciendo liberación de toxinas y la enfermedad clínica.

La aparición de los síntomas clínicos es variable dependiendo del nivel de defensas del organismo y del serovar actuante, pero generalmente se presentan a la semana de la exposición a la Leptospira. Los perros que son tratados antes de que se produzcan grandes daños renales y hepáticos sobrevivirán, pero el porcentaje de sobrevida disminuye en forma importante cuando se hace la consulta con el Veterinario después de que pasaron varios días, porque los daños que provoca la enfermedad son de tal magnitud que se volvieron irreversibles y el hígado y el riñón no tienen capacidad funcional como para mantener las funciones básicas que lo puedan mantener vivo. Los signos clínicos son variados y se pueden presentar aislados o en diferentes combinaciones, pero rara vez se presentan todos juntos; puede encontrarse falta de apetito, depresión, dolor muscular generalizado, vómito, dificultad respiratoria, fiebre, sangrado por nariz, materia fecal con sangre, hematomas y pequeños derrames sanguíneos en piel, conjuntivitis, disminución o aumento exagerado del consumo de agua y de la cantidad de orina, coloración amarilla de piel y mucosas.

El diagnóstico de la enfermedad en un paciente lo debe hacer un Médico Veterinario en base a los síntomas clínicos (cuando se presentan una conjunción de síntomas que son típicos de la enfermedad), y otras veces (cuando los síntomas son aislados y poco específicos) es necesario hacer una serie de análisis, como exámenes de sangre y orina para saber si la Leptospira está presente en ese animal y para evaluar la gravedad de los daños ocasionados por esta bacteria, y si estos daños son compatibles o no compatibles con la vida del paciente. El tratamiento debe ser intensivo e instaurarse lo antes posible para frenar la magnitud de estas lesiones. Todos los serovares que infectan a los mamíferos deben considerarse zoonóticos (zoonosis significa enfermedad transmisible de los animales al hombre). Hay animales que son reservorios de la enfermedad (tienen en el organismo la Leptospira  en pequeñas cantidades como para que no le produzcan enfermedad pero la eliminan y la transmiten a otros animales y al hombre), dentro de estos animales reservorios los más importantes son las ratas y ratones.

Para la prevención de la enfermedad deben evitarse el contacto con estos roedores, hay que eliminar del ambiente las aguas estancadas, y en el caso de que se tenga un paciente enfermo debe manipularse con guantes y cuidarse especialmente de la orina, además hay que desinfectar periódicamente el ambiente con detergentes y desinfectantes. Es sumamente importante eliminar a las ratas y ratones de los lugares donde hay mascotas, para ello hay una gran variedad de venenos que deben ser colocados en sitios donde los perros y gatos no tengan acceso (cañerías, debajo de piedras, lugares altos, etc.).

Para generar defensas en los perros contra esta enfermedad existen las vacunas. La vacunación es un paso importante en la prevención, porque como ya vimos, los animales que fueron correctamente vacunados no se enferman porque el sistema de defensas del cuerpo neutralizan y matan a la Leptospira antes de que se multiplique y provoque daños en el organismo. Los perros en las zonas donde existe el problema deben recibir 2 vacunas con intervalos entre ellos de 3 – 4 semanas y después ser revacunados cada 6 meses. La leptospirosis es una enfermedad que existe en todo el Uruguay, y que tenemos una alta incidencia en nuestro barrio.

El tratamiento que hay que instaurarle a un perro enfermo lleva varios días y los estudios de laboratorio que se deben realizar son costosos; y siempre existe la posibilidad de que no veamos el paciente enfermo a tiempo y estemos frente a la fase irreversible de la enfermedad en la que el paciente no responde al tratamiento y finalmente muere. Lo mejor, lo más económico, y lo más fácil de hacer es prevenir. En la leptospirosis la prevención apunta a 2 cosas importantes, eliminar roedores del ambiente y vacunar a sus perros.

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